Gonzalo Sanchez, “TRÁFICO DE INFLUENZAS” EN PARQUE ARAUCO

Una vez más Pikti invade un espacio público. En esta oportunidad con la instalación “Tráfico de Influenzas”, esta representa una metáfora del poder, inspirada en la obra de George Orwell “Rebelión en la Granja”.

El título de la instalación, cuyos personajes centrales son cerdos de plástico intervenidos, alude a la similitud entre los virus y el desgaste y corrupción asociados al poder, un tipo de destrucción que opera muchas veces de manera silenciosos, e invisible, pero que puede contagiar a una sociedad entera l

“Pikti ejecuta en esta obra uno de las tareas más nobles del arte, al realizar una suerte de juego de espejos para mirar y mirarnos, para  recordarnos que es en la autocomplacencia desde donde hecha sus bases el autoritarismo y la decadencia personal y colectiva”, señala Manuel Basoalto curador de la obra.

La exposición estará abierta a público entre el 18 de noviembre y el 2 de diciembre, en el tercer piso del Parque Arauco.

Acerca del Autor…

Pikti es el seudónimo del abogado Gonzalo Sánchez Serrano, socio del estudio Silva y Cia, especialista en Propiedad Intelectual y Nuevas Tecnologías.

Sus maestros han sido Virginia Huneeus y Ernesto Banderas.

Como artista ha explorado todas las técnicas y lenguajes, orientándose últimamente al arte tecnológico e instalaciones. En su obra ha experimentado técnicas de digitalización, leds, neón y material de reciclaje, entre otros.

Su obra es eminentemente humanista en sus contenidos, intentando una indagación-reflexión sobre las preguntas esenciales y universales del ser humano.

Ha participado en numerosas exposiciones, tanto individuales como colectivas. En 2009 su obra ha invadido varios espacios públicos. En julio, participó de la exposición colectiva “Collage en Chile, 1941-2009″ en el Museo Nacional de Bellas a cargo del curador, Carlos Montes de Oca. En septiembre, realizó una exposición individual en el aeropuerto Comodoro Arturo Merino Benítez denominada “Vuelan los Volantines” donde mostró una impresionante instalación de volantines intervenidos.

Palabras de Manuel Basoalto, Curador de la Obra

“TRÁFICO DE INFLUENZAS”

Con este título sugerente el artista Pikti nos entrega esta obra como una gran  metáfora o alegoría sobre el poder.  A partir de la obra de G. Orwell “Rebelión en la Granja”,   Pikti  articula su discurso plástico, en una instalación que transita entre el humor negro y  variadas connotaciones que vibran a partir de esta talentosa re-lectura de la obra citada.

“Tráfico de Influenzas” se constituye en un ejercicio inquietante donde los personajes centrales (los cerdos) “intervenidos” de manera meticulosa y con gran oficio generan un universo de variados juegos conceptuales.  Uno de los méritos de la obra es llevarnos,  con un lenguaje artístico poderoso hacia los laberintos del poder, una mirada sobre las grandes utopías igualitarias del siglo XX  que se desnudan como grandes ícaros consumidos en la fatalidad de su ambición. En cierto modo, la obra nos introduce en lenguaje jungiano en los “arquetipos” de la decadencia de occidente, sin perder la impronta lúdica que Pikti logra imprimir a su trabajo.

Quizás un valor fundamental en este artista es dialogar desde la plástica con la filosofía. Cada personaje forman parte de una cosmogonía  que revela los distintos estados del ser.

La obra  es rica en interpretaciones que están latiendo desde cada rincón de este “escenario” en donde el observador atento podrá ver reflejada las utopías individuales y colectivas que han poblado la historia contemporánea.

Con el nombre “Tráfico de Influenzas”  el artista como un diestro matador atraviesa la realidad  y nada queda fuera,  lo “soterrado”, pero que determina la existencia como el ataque silenciosos de los virus, lo que se “trafica” y que también pertenece al territorio de la oscuridad, el juego entre “influencias” e “influenza” compartiendo el mismo territorio de la destrucción silenciosa, lo invisible cuando se proyecta una mirada superficial de nuestra sociedad, donde es difícil que alguien quede libre al contagio.

Pikti ejecuta en esta obra uno de las tareas más nobles del arte, al realizar una suerte de juego de espejos para mirar y mirarnos, para  recordarnos que es en la autocomplacencia desde donde hecha sus bases el autoritarismo y la decadencia personal y colectiva.

Se trata entonces de una obra leal a su fuente de inspiración, a la obra de G. Orwell, como  un gran anticipador. Aquí la obra no juega a medias tintas es un llamado de alerta.

Si miramos esta instalación como uno de esos sueños extraños que tenemos de vez en cuando, ¿que pensaríamos al despertar, como lo interpretaríamos? Aquí otra función del arte, adelantarnos los sueños, mostrarnos los que aún no hemos tenido, sean pesadillas o sueños placenteros. Estas imágenes “extrañas y recurrentes”  nos hablan de los antiguos arquetipos del poder, de sus distintos estados, estas imágenes que nos pueden parecer lejanas están dentro de nosotros mismos. Si no queremos repetir el ciclo del poder y su entropía (La energía no se pierde pero se “degrada”) solo nosotros somos responsables de encontrar nuevas formas de ser hombres, de construirnos de una nueva manera en lo individual y colectivo.

Pikti logra con maestría desplegar en su instalación un “escenario” sobre el mundo actual  G. Orwell no tengo duda estaría feliz de verlo.     

 

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